Tasa Tobin y res pública

Tasa Tobin y res publica
Antonio Fuertes Esteban
Fuente: Res Pública Global

En octubre de 1929 en dos dramáticas sesiones, se hundió el valor de las acciones en la Bolsa de Nueva York, lo que provocó el Crash financiero que supuso la Gran depresión de los años 30, extendiéndose a Europa y cultivando las condiciones económicas y sociales que catalizaron la Segunda Guerra mundial. El desarrollo de la burbuja se gestó desde 1927 y en el origen estaban las condiciones crediticias que permitían invertir en bolsa sólo con un 10% de cobertura y un apalancamiento crediticio hasta del 90%. La crisis en un principio no afectó a la bolsa de Londres, que había tomado medidas regulatorias. Un dato que nos invita a reflexionar es que el aumento de la economía real en EE.UU desde 1921 hasta 1929 fue del 18%, mientras que la bolsa creció el 300% en el mismo periodo.

En 1936 John Maynard Keynes , en su Teoría general, propone establecer un pesado impuesto de estado contra las transacciones financieras de todo tipo, especialmente las especulativas que se desarrollan en el corto plazo. Observando el comportamiento de los mercados financieros sin reglas y el Crash de 1929 Keynes nos dice que el mejor comportamiento de la bolsa de valores de Londres respecto de Wall Street durante el Crash del 29, se debe a que el acceso a la bolsa de Londres había sido bastante más costoso para un inglés de tipo medio que el de un ciudadano medio a la de New York. Esto era debido a que los gastos de comisiones del corredor de bolsa, las comisiones bancarias y el pesado impuesto sobre las operaciones, reducían en Londres la liquidez del mercado.

Dice Keynes “la falta de liquidez crearía un serio obstáculo a la inversión productiva, pero la existencia de esta liquidez, dado que estimula la especulación, hace de la inversión productiva el subproducto de la actividad de un casino y no el objeto de una selección rigurosa según los criterios de rentabilidad productiva”. ¿Cómo se puede salir de este dilema? Si bien no se puede erradicar la liquidez, Keynes propone reducirla. Dice que las transacciones especulativas, en beneficio público, han de resultar inaccesibles y caras. Propone entonces un impuesto a las transacciones financieras, que tendría un efecto estabilizador sobre los precios de los activos financieros y mejoraría el crecimiento económico y el empleo.

Esta medida de un ITF no es asumida por la comunidad internacional, aunque tampoco fue necesario durante la gran depresión, dado la debacle financiera y de las transacciones. Después del Crash los índices bursátiles no volvieron a valores comparables a los anteriores hasta 1954.

Antes de acabar la Segunda guerra, en 1944, las potencias occidentales se reúnen en Bretton Woods y elaboran las bases del sistema económico, financiero y monetario de post-guerra. Se toman medidas para establecer marcos reguladores y controles a las economías nacionales y al comercio e inversiones a nivel internacional. A nivel financiero-bancario se refuerza con controles la Ley Glass–Steagall de 1933, por la que se quiso prevenir una nueva crisis financiera como la del 29 separando la banca de depósitos de la banca de inversión para evitar los grandes flujos financieros fuera de control. El Estado se reservaba la posibilidad de ayuda a la banca de depósito en caso de déficit, pero no así a la banca de inversión que había de cargar con la responsabilidad absoluta sobre los resultados de sus inversiones.

Con Bretton Woods EE.UU se erige como principal garante y beneficiario del nuevo patrón monetario. Se impone el oro como valor reserva y paralelamente la paridad dólar-oro, que garantiza la prevalencia del dólar en el sistema internacional. El principal acuerdo firmado en Bretton Woods fue el de mantener todos los tipos de cambio fijos con respecto al oro. En la práctica, los tipos de cambio permanecían fijos con respecto al dólar y este era convertible en oro a una tasa fija de 35 dólares por onza. Esta situación le dio a Estados Unidos dos grandes ventajas. Por un lado, obtuvo grandes ganancias derivadas de producir los dólares que se usaban en todo el mundo. Por el otro lado, Estados Unidos pudo permitir mantener un déficit en balanza de pagos por un largo periodo. Sin embargo a finales de los 60 la cobertura de dólares en oro de EE.UU pasó del 55% de cobertura en oro al 22%, Estados Unidos tuvo que imprimir dólares muy por encima de sus reservas oro para hacer frente a gastos extraordinarios. Y es por ello que EE.UU abandona en 1971 el sistema de Bretón Woods, básicamente lo que hace es suspender pagos cuando necesita sufragar gastos extraordinarios. (Gran sociedad de Lyndon Jhonson, Guerra Vietnam). Lo hace Nixon en agosto de 1971 aboliendo el sistema de paridad que significa simplemente in-pagar, dejar de dar oro e imprimir dólares que no eran convertibles en nada.

Así que a partir de 1971 con la pérdida de la paridad EE.UU hace frente a sus necesidades financieras imprimiendo dinero sin cortapisas. El automatismo que tenía el oro para ajustar los déficits exteriores y la inflación desaparece. A partir de ahora los países pueden acumular déficits exteriores enormes impensables en un sistema de patrón oro.

La pérdida de convertibilidad dólar-oro supone por otra parte fluctuaciones imprevisibles en los tipos de cambio, inestabilidad de las monedas y campo libre a la especulación.

Los inversores financieros tienen la necesidad de diversificar los riesgos, “no poner todos los huevos en la misma cesta”, y para ello han de diversificarse las inversiones y liberalizar los mercados para poder pasar sin riesgo de unos activos a otros. Para facilitar el pasar de unos mercados a otros a lo largo de todo el Mundo se promueven legislaciones en todos los países durante los 70 y 80 que suponen la absoluta liberalización de los mercados de capital y de cambio. Mientras en el mercado interior se suprimían las restricciones al crédito bancario y a los topes de las tasas de interés por parte de los estados.

La liberalización del mercado de capitales promueve una economía internacional fuertemente especulativa que cambia la naturaleza misma del mercado. El motivo de la especulación se impone a los motivos iniciales de favorecer las transacciones y al de precaución.

Algunos autores sitúan el inicio del proceso de globalización financiera en la medida de abandono de la paridad dólar-oro.

James Tobin

Fue un economista defensor de una ideología que podríamos llamar keynesianismo de libre mercado, la creencia de que los mercados son una buena cosa, pero que como mejor funcionan es con el gobierno preparado para limitar sus excesos.

“Es fundamental luchar contra la idea de que el mercado lo hará todo bien, de que en cualquier circunstancia todo irá mejor si no se entorpece la libertad del mercado. Me parece increíble que en el momento de ofrecer ayuda, una de las condiciones que imponen las organizaciones financieras internacionales a los países en dificultades es que liberalicen aún más sus mercados financieros cuando, precisamente, los problemas han tenido su origen en el hecho de que los mercados ya eran demasiado abiertos”

Su principal preocupación es que los estados puedan conservar la capacidad de seguir políticas económicas autónomas y soberanas en su beneficio, reactivando la capacidad de los bancos centrales para intervenir de forma efectiva en los mercados de divisas. Coincide con Keynes que la excesiva movilidad de capitales financieros socaba la función de los gobiernos. Evidencia una explosión del mercado de cambios, originada por la disminución de los costes de transacción, que conlleva una excesiva liquidez y una desconexión con la economía real.

Propone en 1972 poner obstáculos a la excesiva movilidad de capitales mediante la aplicación de un impuesto a las transacciones de cambio en monedas, Tasa Tobin. Es lo que llama echar algunos granos de arena en los engranajes demasiado bien lubricados de las finanzas internacionales.

El impuesto debería aplicarse al menos por todos los países de moneda clave o con centros financieros importantes. El impuesto sería recaudado por cada gobierno sobre todas las conversiones monetarias spot efectuadas dentro de su jurisdicción. La recaudación del impuesto se ingresaría en un fondo central controlado por una institución internacional: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las Naciones Unidas o el Banco de Pagos Internacionales. Diferentes países, previo consentimiento del FMI, podrían formar áreas monetarias dentro de las cuales no se aplicaría el impuesto.

A Tobin, partidario del libre comercio, no le preocupó mucho el empleo de los ingresos generados por el impuesto, lo ve fundamentalmente como instrumento político en manos de los gobiernos, para la estabilidad monetaria y de las finanzas. En 1996, James Tobin señalaba que el objetivo de su impuesto no era maximizar el ingreso, sino mejorar la eficiencia de los mercados financieros en la asignación de recursos, desincentivando los flujos de capital a corto plazo, reduciendo la volatilidad de los tipos de cambio y restaurando parte de la autonomía monetaria de los gobiernos perdida en el proceso de integración financiera internacional.

El impuesto Tobin dista de la “radicalidad” con que Keynes encaró la cuestión internacional en 1944 en Bretton Woods, en donde se estipula la paridad oro-dólar. A nivel de la economía mundial Keynes no se limitaba a proponer algunos impuestos, entre ellos un ITF, sino que se inclinaba por la anulación de los movimientos de capitales “calientes” mediante barreras y controles nacionales e internacionales de capital.

Impuesto Spahn de doble alícuota

Un impuesto tipo Tobin del 0,1% o del 0,5% sobre operaciones cambiarias no puede impedir las crisis financieras originadas por ataques especulativos intensivos a una moneda.

Pero además hoy un pequeño impuesto a las transacciones cambiarias no es impedimento para los movimientos especulativos. Las pequeñas tasas a lo sumo recargan los costos de las transacciones de muy corto plazo. Esto sólo influiría sobre las operaciones diarias de los fondos financieros y los bancos, pero no detendría los ataques especulativos contra una moneda cuando los operadores financieros prevén pérdidas graves. El impuesto Tobin entonces pasaría a ser un “costo de transacción”, del mismo tenor que el costo que soporta cualquier inversionista cuando compra o vende acciones o bonos. Es evidente que nadie deja de vender títulos cuando se viene el derrumbe por consideración a los costos de transacción. Tampoco tienen por qué detenerse los inversores cuando deciden “salirse” de una moneda.

Spahn planteó la aplicación de un impuesto de doble alícuota. Se trata simplemente de aplicar en períodos normales un impuesto reducido sobre las operaciones cambiarias lo que lo convertiría en una fuente financiera permanente. Cuando eventualmente se produjeren movimientos financieros “extraños” mediante un mecanismo tan simple como astuto, el nivel impositivo sería tan alto que sería automáticamente disuasorio de las tracciones de corto plazo. De este modo el mercado se enfriaría y se evitarían reacciones de pánico.

El economista alemán Paul Bernd Spahn propone gravar las transacciones de divisas internacionales combinando dos impuestos, la tasa Tobin con un tipo minúsculo (0,01%) y un impuesto mucho más cuantioso (del 50% al 100%) que sólo se activaría para contrarrestar los ataques especulativos sobre las divisas en apuros.

Algunos neokeynesianos han cuestionado que el tipo mínimo de Spahn del 0’01% pueda servir para ejercer como restrictivo de las transacciones financieras, estabilizadores de las fluctuaciones de divisas y reductores de liquidez. Bien es cierto que los tipos máximos protegen a las monedas de ataques especulativos intensivos y devaluaciones de riesgo.

Se empeña en demostrar que los quince países de la UE (más Suiza, donde existe el secreto bancario) podrían aprobar el citado doble impuesto sin que Washington o Tokio lo hicieran.

Impuesto Tobin-Spahn

En la redacción de diversos proyectos de ley en Europa se piensa que una combinación al alza de la alícuota mínima de Spahn (asimilada a la Tasa Tobin) y de la alícuota superior de Spahn solucionaría al mismo tiempo los problemas de control de la especulación en momentos estándar del mercado financiero y en los momentos de ataque intensivo contra una moneda. Al mismo tiempo serviría como medio importante de recaudación para su empleo re-distributivo.

Consiste en combinar en momentos estándar de los mercados los tipos de la Tasa Tobin, (del 0’1% mínimo al 1% máximo) y en momentos de posibles ataques especulativos contra una moneda, los tipos del 50% al 100% para hacer los mercados inaccesibles a los especuladores.

Una buena parte de las leyes elaboradas y aprobadas de 2000 a 2006, o no, en diversos parlamentos nacionales (Bélgica, Francia, Austria, Finlandia, Canadá… etc), se han fundamentado en esta variación Tobin-Spahn.

Por ejemplo la propuesta aprobada por Bélgica se decanta por una alternativa que, además de aceptar una tasa del 0,5% propuesta por el premio Nobel ya fallecido, contempla un 2º nivel de aplicación, una tasa del 80% que se aplicaría a las transacciones cuando el tipo de cambio de la moneda se dispare y se salga de un margen de fluctuación fijado, como consecuencia de actividades financieras especulativas.

Impuesto a las Transacciones Cambiarias. ITC

Ignacio Ramonet, ATTAC y neokeynesianos

Algunos episodios, como el crash de las bolsas internacionales de octubre de 1987, la crisis del Sistema Monetario Europeo de 1992 y 1993, la crisis del peso mexicano de finales de 1994 (que se propagó a gran parte de Iberoamérica), la tormenta bursátil de 1997, o la crisis de los mercados asiáticos de 1998, acabaron con el aparente consenso que existía sobre el proceso de liberalización financiera, y relanzaron el debate sobre la conveniencia de limitar los movimientos de capital especulativo a corto plazo. La dureza de estas crisis ha provocado actitudes más intervencionistas hacia los mercados de divisas

El ITC es el impuesto que ATTAC promueve y defiende a partir de 1998, año de su constitución en Francia, durante años su tasación a las transacciones financieras se concretó en los mercados de divisas que constituía el mayor mercado especulativo. Más adelante, junto a otras organizaciones de la sociedad civil, ATTAC amplía la necesidad de este impuesto a otros conceptos especulativos y a todo tipo de transacciones financieras, mediante el ITF.

El objeto de este impuesto para ATTAC sería doble:

  1. Por una parte el control de la excesiva liquidez y de la especulación en los mercados como propuso Tobin, cuestión necesaria para devolver el gobierno de la economía a los gobiernos electos por los ciudadanos y a las sociedades.
  2. Por otra la creación de un fondo de solidaridad que gestionado por una autoridad mundial reconocida sirva para financiar los bienes públicos mundiales, la ayuda al desarrollo, la universalización de los derechos sociales básicos o los Objetivos del Milenio a partir del 2000.

Impuesto a las Transacciones Financieras. ITF

Después de la crisis y crash del 2008, pensando en cómo combatir la recesión, el déficit y la deuda externa generada por los Estados surgen diversos actores institucionales que se pronuncian por un impuesto a las transacciones financieras, que por una parte contribuya a regular y controlar los excesos de los mercados financieros y por otra genere ingresos para enjugar el déficit de los estados.

Son conocidos los intentos regulatorios de Ángela Merkel y Sarkozy desde 2007 sobre fondos de riesgo, mercados de divisas,…etc. Sin embargo el tema pasa a tener gran eco mediático desde que el presidente del ente regulador de la City de Londres, Lord Adair Turner, se sumó a las propuestas de Francia y Alemania y propuso un impuesto global al sector financiero para limitar las excesivas ganancias de los bancos y las bonificaciones a sus empleados. También Gordon Brown, Lula Da Silva, Barack Obama durante un corto periodo de tiempo hasta que el último se decantó por los impuestos a la banca. Néstor Kirchner, Hugo Chávez y otros también se manifestaron partidarios. Por fin el Parlamento Europeo votó una propuesta de la parlamentaria socialista griega Anny Podimata y aprobó una resolución el 11 de marzo de 2010 con el objetivo de impulsar un debate para establecer una tasa sobre las transacciones financieras internacionales.

Según un estudio de octubre de 2009 del Instituto Austriaco de Economía existen 3 razones fundamentales que han recabado la atención de la comunidad internacional sobre este impuesto:

1.- Que la inestabilidad de los precios de las acciones, tipos de cambio y precios de las materias primas podría ser atenuada por un impuesto de este tipo.

2.- Proporcionaría a los gobiernos valiosos ingresos para combatir el déficit fiscal actual generalizado

3.- Los efectos negativos sobre la economía real serían menores en comparación con otro tipo de medidas, como por ejemplo el aumento del IVA.

El estudio del Instituto Austriaco analiza los argumentos fundamentales a favor y en contra de un ITF, ofreciendo evidencia empírica en torno a la variación en los precios de los activos más importantes (Los mercados de moneda, Los mercados de derivados, acciones y bonos (spot), Cambio de divisas al contado) concluye que un pequeño impuesto a las transacciones financieras entre el 0’01 y el 0’1 % mitigaría la volatilidad de los precios, no solo en el corto plazo, sino también en el largo plazo.

Al mismo tiempo, este impuesto daría sustanciosos ingresos, que para el conjunto de Europa ascendería a un 1’6% del PIB a un tipo del 0’05%, variando entre un 3’6% del PIB del Reino Unido y un 0’9% del PIB de Alemania. Por otra parte ningún país habría de temer una significativa emigración de la negociación, ya que la suma de estos 2 países por sí sola representa el 97% de todas las transacciones en las bolsas en la UE.

Dicho impuesto se impondría a las transacciones de todo tipo de activos financieros, y, por tanto, no se limita a los mercados específicos propuestos por Keynes (1936) de la población de mercado, Tobin (1978) para el mercado de divisas o valores de impuestos aplicadas en él.

Las ventajas de este impuesto son diversas:

1.- No discrimina entre tipos específicos de productos en los mercados.

2.- Debido al enorme volumen de la base imponible los tipos de los impuestos podrían ser pequeños y no obstante los ingresos fiscales serían altos.

3.- Un impuesto de este tipo podría aplicarse de forma escalonada a fin de que se pudiera comenzar con un grupo de países en sus intercambios nacionales. No haría falta la generalización internacional de la implementación del impuesto. Aparte estarían sometidos a escasos gastos administrativos, ya que es mucho más fácil que aplicar un impuesto sobre las transacciones en mercados organizados, en comparación con las transacciones en un mercado de distribución como el mercado mundial de divisas.

Tasa Robin Hood. 2010

La movilización social y política en la comunidad internacional por el ITC tiene un tope en 2005. El signo del impuesto se desplaza entonces desde un sentido fundamentalmente disuasor de los movimientos cortoplacistas a un sentido más de base recaudatoria.

Ante la necesidad de sacar adelante los Objetivos del Milenio y de promover el desarrollo en 2002, se convoca una Cumbre en Monterrey (México). La Conferencia Internacional de la ONU sobre la Financiación para el Desarrollo se desarrolla con la presencia de 52 jefes de Estado y de Gobierno y representantes de 180 países. Esta cumbre emite un documento de consenso Consenso de Monterrey, que es una guía para posteriores reuniones sobre la financiación del desarrollo y el clima.

En la Cumbre de la Alianza contra el Hambre (New York 2004) los representantes de 50 países llaman a la comunidad internacional a conseguir fuentes de financiación contra el hambre y la pobreza. A partir de aquí emerge toda una red de instituciones, movimientos y ONGs a nivel internacional que viene promoviendo en diversos foros la necesidad de conseguir nuevas fuentes de financiación contra la pobreza. La esencia y el motivo de la propuesta de algunas ONGS sobre este Impuesto Robin Hood hay que situarlo dentro de este marco, no necesariamente en el de controlar los mercados de capital, aunque la evolución del impuesto haya caminado colateralmente al del ITF hasta llegar a fusionarse.

Promovida en 2010 por ONGs inglesas, o que actúan en Inglaterra, en principio como forma de reducir la pobreza, también como ayuda a proyectos medioambientales.

Más de 300 economistas de todo el mundo, Jeffrey Sachs entre ellos, firmaron en 2009 una carta en apoyo a la creación de un impuesto sobre las transacciones financieras. Las ONG,s lo han llamado la tasa Robin Hood y es en principio una variante del ITF, más adelante se asimila. Serviría para que la banca compensara a la sociedad por haber causado la crisis y para combatir la pobreza y preservar el medio ambiente.

La idea es sencilla: un pequeñísimo impuesto (0,05%) sobre las transacciones financieras especulativas. El resultado: hasta 400.000 millones de dólares para luchar contra la pobreza -dentro y fuera de Europa- y la adaptación al cambio climático

Aplicable como el ITF a todo tipo de transacciones financieras, pero con tipos blandos, más reducidos que los que consideran el ITC para las divisas, o Keynes para todas las transacciones.

Tipo medio de aplicación del impuesto 0’05% sobre todo tipo de transacciones financieras especulativas.

Es muy importante leer la página web de Oxfam internacional donde se define cabalmente el espíritu de esta tasa: OXFAM sobre Tasa Robin Hood

El encuentro de la sociedad civil:

Desde hace unos años y a consecuencia de la crisis financiera, se viene produciendo una convergencia de los actores sociales, estableciendo consensos a la hora de reivindicar un ITF. Históricamente la necesidad sentida de gravar dichas transacciones obedecía a factores y deseos dispares y que solo parcialmente confluían. La perspectiva de los movimientos contra la globalización o altermundistas ponía especial énfasis en la necesidad de disuadir los movimientos de carácter especulativo para hacer posible la autonomía económica y política de los estados y la democracia. La perspectiva de ciertas ONG,s era la posibilidad de que la recaudación de este impuesto sirviera para financiar los proyectos de ayuda al desarrollo en países empobrecidos y la perspectiva de algunos movimientos ecologistas era que la recaudación se pudiera emplear en lanzar la investigación y proyectos contra la emisión de gases de efecto invernadero u otros proyectos medioambientales.

Diversos factores, pero fundamentalmente la crisis y sus secuelas contra los estados de bienestar en Europa y EE.UU, la profundización global de las desigualdades y el incumplimiento de los Objetivos del Milenio, así como de los protocolos de la cumbre de Kioto, actuaron a partir de 2008/2009 de elemento cohesionador de los diversos actores sociales que han unido sus fuerzas mediante redes y plataformas locales y europeas (aún no existe una plataforma global y es necesario construirla). Todos comprendieron que las crisis del capitalismo en su fase financiarizada suponen ataques muy profundos a los derechos humanos, la democracia y el medio ambiente y que sus secuelas no pueden ser combatidas únicamente desde la compensación recaudatoria y redistributiva, sino que es necesario combatir la raíz especulativa de las transacciones.

La red europea ENOFAD por el ITF, o la red Regulate Global Finance NOW! o la campaña ITF ya! PF,s NO! Lanzada en el Estado español son ejemplos de dicha confluencia.

La constitución como lobbie de presión ciudadana de estas redes constituidas por movimientos ciudadanos, ONG,s y sindicatos fundamentalmente, a pesar de ser necesaria y estar lanzando importantes iniciativas, es, por el momento ineficaz para enfrentarse a los grandes intereses corporativos a nivel europeo y mundial y a sus lobbies asociados en Bruselas. Serían necesarias movilizaciones ciudadanas que pudieran lanzar las iniciativas por el control y regulación de los mercados financieros, pero los actores reivindicativos se centran fundamentalmente en movilizar por las consecuencias sociales de la crisis, pero no por sus causas. Las organizaciones políticas y sindicales hace ya décadas que han asimilado con dificultades que los cambios originados por la globalización en las estructuras de dominio global, hacen necesarias nuevas formas de respuesta más allá de las establecidas por los movimientos políticos y sociales hasta los años 80 del pasado siglo. Las redes ciudadanas habrían de tener una proyección en la movilización ciudadana a nivel internacional y la política de cambio y el sindicalismo habrían de contribuir a ello.

Se constata en diversos documentos de organizaciones por el ITF cómo para implementarlo solo hace falta voluntad política ( texto de ATTAC , Texto de Stamp out Poverty y de la red sociedad civil por ITF)

Es de reseñar que el argumento contrario a la implementación al ITF a nivel parcial o en Estados concretos queda cuestionado por la práctica de alrededor de 40 países en el Mundo que han introducido alguna suerte de ITF a algunas transacciones financieras y muy especialmente por el IOF que se viene implementando en Brasil desde 2009.

IOF (Impuesto sobre Operaciones Financieras)

Gobierno Brasil. Octubre 2009

Hasta 2008, Brasil tuvo este mismo impuesto con una tasa del 1’5% y lo había anulado, pero no fue muy bien esta anulación porque año y medio más tarde vuelve con el mismo impuesto aumentado al 2% y más tarde sigue subiendo.

El motivo es que en la valorización del real supuso un fuerte crecimiento de la entrada de capital especulativo al país, obligando al gobierno a tomar una medida que frenara la apreciación continua de la moneda local.

El objetivo del impuesto es desalentar al capital cortoplacista o especulativo. Había preocupación por que se disparaba la especulación. De junio a agosto de 2009, el capital golondrina sumó US$ 322 millones, un 73% más que en los tres meses anteriores, que fue de US$ 186 millones, como capital de corto plazo. El real se llegó a apreciar un 26% desde entonces contra el dólar.

Si permite la excesiva apreciación del real, el exportador será perjudicado, y por lo tanto también lo será el empleo brasilero, ya que el 25% de la producción nacional está destinada a exportación, y Brasil con un real apreciado, pierde competitividad en el mercado internacional.

En un intento por detener la valoración de la moneda brasileña con relación al dólar estadounidense, Brasil incorporó el 20 de octubre de 2009 un incremento del 0% al 2% del IOF aplicable a las inversiones financieras realizadas por extranjeros.

Ese impuesto del 2% se impone en el cambio de la moneda extranjera a la moneda brasileña cuando el propósito es invertir en mercados financieros y de capitales (incluidos el mercado de acciones y los bonos públicos). El nuevo impuesto se aplica por adelantado en el momento del cambio de moneda independientemente de cuánto tiempo permanezca el dinero en Brasil.

El nuevo impuesto no se aplica a las denominadas inversiones extranjeras productivas, tales como inversiones en el capital de empresas brasileñas privadas realizadas directamente por el inversor (por ejemplo, filiales), sin la participación de “bolsas” o mercados financieros. Asimismo no se aplicará a las inversiones de renta fija o variable realizadas por particulares o empresas.

No es preocupante este nuevo gravamen en Brasil. De hecho, Brasil continuó con perspectivas macroeconómicas favorables, con un fuerte potencial de crecimiento corporativo y con un gravamen que no afectó a los inversores de largo plazo. El costo de la alícuota del IOF se diluye en ese plazo, ya que la idea es ahuyentar a los cortoplacistas.

Directivas europeas

Después de la crisis y crash del 2008, pensando en cómo combatir la recesión, el déficit y la deuda externa generada por los Estados surgen diversos actores institucionales que se pronuncian por un impuesto a las transacciones financieras, que por una parte contribuya a regular y controlar los excesos de los mercados financieros y por otra genere ingresos para enjugar el déficit de los estados. Por fin el Parlamento Europeo votó una propuesta de la parlamentaria socialista griega Anny Podimata y aprobó una resolución el 11 de marzo de 2010 con el objetivo de impulsar un debate para establecer una tasa sobre las transacciones financieras internacionales.

En 2010, el consejo europeo conmina a la comisión a elaborar un borrador de ley sobre un ITF en la UE, dicho borrador es presentado en 2011 al Consejo, que abre un debate sobre su Propuesta de directiva del Consejo de 28.11.2011 relativa a un sistema común del impuesto sobre las transacciones financieras y por la que se modifica la Directiva 2008/7/CE.

Los objetivos de este ITF según la directiva serían: Incorporar a los sistemas tributarios un impuesto a las finanzas de carácter internacional. Garantizar el buen funcionamiento del mercado financiero interior. Limitar los comportamientos indeseables del mercado y promover así la estabilidad financiera y acabar con las crisis.

Al mismo tiempo para evitar el riesgo de deslocalización de capitales habría que enfocarlo con la máxima coordinación entre los estados promotores. Aplicación así mismo del principio de residencia (imposición en el Estado miembro de establecimiento de los operadores financieros, independientemente del lugar donde se lleve a cabo la transacción). La Directiva establece asimismo la tributación en la UE cuando una entidad financiera de un tercer país participe en una transacción financiera con una parte establecida en la UE, y cuando una de sus sucursales en la UE participe en una transacción financiera. La imposición tendrá lugar en el Estado miembro en cuyo territorio esté establecida la entidad financiera. Se ve como una necesidad la armonización del impuesto en la UE, ya que de llevarse a cabo solo en Estados concretos podría provocar deslocalizaciones y favorecería el falseamiento de la competencia.

El ámbito de aplicación del impuesto es amplio y cubre las transacciones relacionadas con todos los tipos de instrumentos financieros, abarca instrumentos negociables en el mercado de capitales, instrumentos del mercado monetario (salvo los instrumentos de pago), participaciones o acciones en organismos de inversión colectiva y contratos de derivados. Por otro lado abarca también a los derivados negociados en mercado (over the counter). Las transacciones financieras pueden consistir asimismo en la compraventa o cesión de productos estructurados, es decir, pagarés o valores negociables u otros instrumentos financieros ofrecidos mediante titulización. Quedarían excluidas de este ITF las operaciones de divisas en los mercados Spot al contado, aunque si serían gravables las operaciones con derivados basados en divisas o en materias primas. El pretexto para no gravar las operaciones con divisas al contado, para la Comisión, es que introducir las divisas coartaría la libre circulación de los capitales.

Quedan excluidas del ámbito de aplicación del impuesto las transacciones con el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales a fin de evitar una repercusión negativa sobre las posibilidades de refinanciación de las instituciones financieras o sobre las políticas monetarias en general.

El tipo del impuesto mínimo sería de un 0’1%, excepto en el caso de los derivados, que sería de un 0’01%, dando un pequeño margen de maniobra para los estados y el momento de devengo del impuesto aquel en que tiene lugar la transacción financiera para las que se realizan por medios electrónicos y se da un plazo de 3 días para aquellas que se acuerdan fuera de los mercados bursátiles.

Desde su anuncio, la presión contraria de EE.UU dado el liderazgo y preeminencia de sus entidades financieras en el sistema financiero internacional y la oposición de los lobbies financieros mundiales a un impuesto de este tipo, que supone gravar las transacciones especulativas que dejan sustanciosos beneficios a las entidades financieras, fue frontal. Por ello el debate de los gobiernos se produjo y se sigue produciendo marcado por fuertes presiones de cabildeo hacia los actores políticos. Tampoco fue visto bien este impuesto por estados de la UE como Gran Bretaña u Holanda, que ligados a la City de Londres o a territorios off-shore de ultramar, obtienen un considerable porcentaje de su PIB de operaciones financieras especulativas. Por este motivo el ITF no pudo prosperar dentro del marco de la Unión europea. Ha hecho falta la voluntad de 11 estados para que el Parlamento aprobara y el Consejo recogiera la iniciativa, por el método de cooperación reforzada contemplado en el TFUE, de tirar adelante un ITF en estos estados, que son Alemania, Francia, Austria, Bélgica, Grecia, Italia, Portugal, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia y España, Propuesta de Directiva del Consejo de 14.2.2013 por la que se establece una cooperación reforzada en el ámbito del impuesto sobre las transacciones financieras:

Basándose en la solicitud formulada por once Estados miembros, la Comisión presentó una propuesta al Consejo a fin de que autorizara una cooperación reforzada en el ámbito del impuesto sobre las transacciones financieras. A la luz de este nuevo contexto de cooperación reforzada, la propuesta de 2011 de la Comisión antes mencionada es ahora superflua, por lo que la Comisión tiene la intención de retirarla.

Los objetivos del ITF según esta directiva se fundamentan en: Que este impuesto pueda contribuir a la estabilidad financiera de la UE en el periodo post-crisis, desincentivando las transacciones que conllevan excesivo riesgo. Evitar la fragmentación del mercado interior ante las iniciativas descoordinadas de algunos estados en materia fiscal sobre transacciones. Posibilitar que las entidades financieras contribuyan a cubrir los costes de la crisis financiera asegurando una imposición más equilibrada de este sector frente a otros.

En tales circunstancias, algunos Estados miembros han empezado a aplicar modalidades adicionales de imposición del sector financiero, mientras que otros disponían ya de regímenes fiscales específicos para las transacciones en dicho sector. La situación actual de fragmentación de medidas financieras entre estados provoca efectos perjudiciales.

En general, salvo ligeras modificaciones, la forma de aplicación, la extensión del impuesto en cuanto al tipo de transacciones objeto de él y los tipos, serían los mismos que en la directiva de 2011.

En lo que respecta a la recaudación, las primeras estimaciones indican que, teniendo en cuenta los efectos netos de los ajustes realizados con respecto a la propuesta original de 2011 y en el total de los 11 estados podría ascender a unos 31 000 millones de euros al año.

Para la Comisión, la experiencia de Suecia demuestra que es prácticamente imposible introducir a escala nacional un ITF con una base amplia que permita conseguir los tres objetivos mencionados anteriormente sin efectos graves de deslocalización.

Por otra parte se aduce que la fiscalidad forma parte del marco global de resolución de las crisis bancarias. La recaudación del ITF facilitaría la labor de saneamiento presupuestario en los Estados miembros participantes. Además, la Comisión ha propuesto utilizar una parte de los ingresos procedentes del ITF como un futuro recurso propio: en el supuesto de que se utilicen para financiar el presupuesto de la UE, la contribución de los Estados miembros participantes basada en su RNB se reducirá.

La globalización financiera contra la democracia

Cuando en 1971 Richard Nixon ordena la abolición de la paridad dólar-oro comienza una nueva fase de dominio de EE.UU sobre la economía y se enciende la chispa de lo que constituirá el proceso de su financiarización. En este momento se inician una serie de medidas que contribuirán a la dominancia del dólar como referente en los mercados mundiales, la consiguiente dolarización en algunos países y el desarrollo paulatino de un ordenamiento internacional que promueve el desarrollo de la industria financiera.

La liberalización a finales de los 70 de los mercados de capitales y de cambio en EE.UU, la desregulación de las entidades e intercambios financieros y la libertad al crédito y a los intereses constituye la base normativa necesaria para la globalización financiera. Las corporaciones globales constatan a final de los 60 cómo el capitalismo productivo de post-guerra hacía tope desde que EE.UU liderara el proceso de reconstrucción del capitalismo de post-guerra en Europa y Japón y diseñan una nueva estrategia en que EE.UU iba a pasar de ser exportador neto hacia el resto del Mundo a atraer capitales foráneos para su inminente industria financiera, que habría de desarrolar en adelante y extender globalmente, poniendo en la cumbre de la pirámide financiera a sus principales entidades sistémicas (Goldman Sachs, JP Morgan Chase & Co, HSBC North America Holdings, Citigroup, Bank of America,…etc.) que crean doctrina financiera global a través de la Reserva Federal Americana y su poder sobre las finanzas y las instituciones financieras internacionales.

A partir de los años 80 y a través de la presión de las instituciones financieras internacionales ( FMI, BM y OMC) a las que se añade la OCDE como partener prioritario, se produce la extensión de las medidas liberalizadoras a la banca internacional, al mismo tiempo que la transnacionalización de las principales entidades financieras sistémicas mundiales de EE.UU y europeas fundamentalmente. Las entidades dejan de ser estatales dado que son capitalizadas internacionalmente y actúan globalmente. Por poner un simple ejemplo de entidades sistémicas podemos fijarnos en el BSCH, que mucha gente cree una entidad española, pero que en la actualidad constituye un holding bancario que agrupa a otras entidades como Banesto y otras y que disemina sus entidades a nivel internacional ( en el este de Europa, EE.UU y GB, Sudamérica,..etc) y que solo ha obtenido en 2013 el 12% de sus beneficios en España, al mismo tiempo que está capitalizado en más del 50% por otras entidades bancarias, fundamentalmente anglosajonas.

Para vehicular la transición capitalista es necesario al mismo tiempo crear los soportes, nodos y vehículos adecuados y para esto se aplican las nuevas tecnologías de la información a los procesos financieros, haciéndolos mucho menos costosos. El control de los nuevos instrumentos globales de la financiarización de la economía queda exclusivamente bajo control corporativo y lo que no lo está, se desregula o privatiza. Las diversas bolsas de valores trabajan interconectadas en tiempo real durante todo el día. Se favorecen las bases para el desarrollo de los centros financieros off-shore o extraterritoriales, comúnmente llamados Paraísos fiscales y la industria financiera opaca ligada a ellos y se promueve un vertiginoso desarrollo de la titularización y de la ingeniería financiera ( bonos, acciones, obligaciones, derivados de todo tipo,…etc) que genera un flujo continuo de dinero y liquidez por el mundo, creando valor ficticio que no engendra riqueza y reproduciendo un casino global permanente que mueve en la actualidad más del 90% de las transacciones y que supone que por cada euro o dólar que se transfiere para generar la economía real, se empleen 90 para enriquecerse en el casino financiero.

Las bases telemáticas que hacen posible las transferencias entre la entidades financieras globales fueron desarrolladas por los bancos más importantes del mundo y se gestaron como sociedades anónimas. Por ejemplo la sociedad SWIFT se crea en 1973 en Bruselas por mediación de más de 200 bancos de quince países. SWIFT es el acrónimo de Society for World Interbank Financial Telecommunication. Esta sociedad es una empresa propietaria de un sistema de mensajería interbancario que se utiliza por la mayor parte de los bancos del mundo para realizar sus transacciones telemáticamente, es una de las infraestructuras imprescindibles de las finanzas internacionales modernas.

SWIFT reúne las circunstancias propicias para el “negocio entre caballeros financieros” en cuanto a que vehicula a través de informaciones telemáticas los contratos entre las partes, con informaciónes sobre emisor, destinatario, concepto, procedencia del producto, etc. Estas transacciones se realizan de forma opaca, se producen mediante cifrado de datos, no quedando constancia de ellas a los gobiernos o resto de particulares.

Se han calculado en más de 6 billones de € continentales los intercambios financieros que se realizan a través de estos soportes telemáticos que crearon para su servicio las grandes entidades y hacia los que no se establecen controles ni regulaciones de ningún tipo por parte de los estados.

Por otra parte y como complemento al sistema SWIFT de intercambios son fundamentales las llamadas cámaras de compensación interbancaria, en Europa las principales son Clearstream y Euroclear. Su función principal sería la de consignar diariamente las transferencias realizadas por cada banco a otras entidades en cuanto a pasivos y activos estipulando los saldos diarios de cada banco en sus operaciones financieras con cada uno de los otros. Constituyen una especie de “notarios de la globalización” y fueron asimismo creados por bancos privados. En el caso de Clearstream fue creado en 2000 mediante la fusión de CEDEL i Deutsche Börse Clearing. En 2001 el periodista de investigación Denis Robert i Ernest Backer, un exejecutivo de CEDEL publicaron el libro “Revelations” en el que acusaban a Clearstream de ejercer un importante papel en la economía como plataforma de opacidad, evasión de impuestos y blanqueo de dineros, ello a través de un sistema ilegal de cuentas secretas operando en cientos de bancos.

De todo ello podemos concluir que la globalización es un proyecto capitalista internacional en tiempo del globalismo cultural y científico y que ha monopolizado los cambios técnicos, económicos, institucionales y culturales en beneficio propio. La opacidad es el primer principio de desarrollo de este capitalismo financiero, haciendo que solamente los capitales no móviles, o capitales ligados al trabajo y la producción, sean controlados y gravados y que paralelamente los capitales móviles circulen alrededor del mundo por bolsas, centros off-shore y mediante circuitos y vehículos diversos sin ningún tipo de regulación, control o gravamen.

Hay que señalar que la globalización financiera que se desarrolla fundamentalmente a partir de los 90, supone un profundo cambio en el paradigma fiscal anterior, anclado aún en la época fordista. El fenómeno de la libertad absoluta de los mercados de capital y de cambio al que se dota de una profunda opacidad supone que solo los pequeños capitales ciudadanos no móviles, ligados a la economía productiva, de servicios y de consumo paguen impuestos. Así mismo la competencia entre países y regiones y el dumping fiscal que se extiende mundialmente ante el sistema de competencia fiscal generado por los paraísos fiscales y otros países de fiscalidad privilegiada, supone que muchos de los conceptos fiscales que gravan al capital se vayan paulatinamente armonizando a la baja, hasta llegar alguno de ellos a la extinción ( por ejemplo impuesto sobre los capitales bancarios, de sociedades, patrimonio, sucesiones, donaciones y actos jurídicamente documentados ) Por supuesto no ocurre lo mismo con los impuestos indirectos al consumo, de carácter regresivo.

El sistema financiero constituye la base que riega la economía, no es posible una economía social orientada a satisfacer las necesidades humanas y el bien común sin una base financiera sometida al control político y democrático. Si la oligarquía global gobierna las finanzas, ni las sociedades ni el planeta están a salvo de su codicia depredadora, por ello cualquier política institucional o ciudadana que luche por otro mundo posible han de contemplar unir voluntades en pro de una profunda democratización del sistema financiero.

Las medidas de creación del primer impuesto internacional o global a las transacciones financieras y de combate de la opacidad ligada al secreto bancario son complementarias y necesarias para erradicar con la economía de casino, que solo se extinguirá cuando se creen auténticos controles y regulaciones al capital en beneficio de la democracia. Combatir la opacidad requiere trasparencia para poder seguir la trazabilidad del dinero, para ello se requiere que los mecanismos e instrumentos de control tengan carácter público. No se puede ejercer control sobre las transacciones financieras con instrumentos de transferencia de datos privados, como SWIFT, cámaras de compensación interbancaria o centros de Clearing, o territorios off shore donde existe el secreto bancario. La verdadera razón por la que los poderes financieros se oponen por medio de sus lobbies a la Tasa Tobin, es la que muy bien ha descrito Susan George mediante la imagen del “vampiro financiero”. No desea transparencia, no soporta la luz, que se siga la pista o el trazado de sus maniobras. Por ello se oponen insistentemente a cualquier impuesto internacional por pequeño que sea, porque su implementación supondría a continuación la necesidad de establecer medidas de transparencia y esto acabaría con el negocio del “vampiro financiero”

Por supuesto que estos controles no serán posibles si las instituciones financieras bancarias son, como en la actualidad, privadas y no sometidas a control social. Es necesario avanzar en la creación de una banca pública, ética y con control social, paralelamente que se regulan y supervisan las entidades bancarias privadas en beneficio de la economía, la sociedad y el medio ambiente, separando al mismo tiempo la banca de depósitos de la banca financiera. Hoy los grandes inversores institucionales (bancos sistémicos, fondos de inversión y de pensiones, aseguradoras, hedge funds,…etc) que son los que mueven cantidades de dinero enormes en la especulación alrededor del mundo, contaminan el flujo financiero en su beneficio, crean inestabilidad y crisis económicas y finalmente los estados socializan las pérdidas de estas entidades contrayendo deuda y acabando con el Estado social y democrático de derecho.

Promover políticamente medidas contra los movimientos especulativos de capital supone necesariamente hoy el despliegue de estrategias para la regulación y control financieros, para ello hay que contar necesariamente con que las fuerzas de cambio accedan a las decisiones políticas, de momento en Europa. Las medidas de implementación de un ITF a las transacciones financieras cortoplacistas, paralelamente a la abolición del secreto bancario propio de los paraísos fiscales y de promoción de una banca pública ética y con control social son indispensables en el proceso de democratización de la economía y de devolución del poder a los ciudadanos y ciudadanas a ello habría que añadir la necesidad de legislar para separar la banca de depósitos y la de inversión y dar soporte únicamente a la de depósitos en caso de crisis o quiebra financiera.

La res publica en el mundo global ha de combatir el signo ideológico de la dominación del capital, la deriva oligárquica de una globalización real de carácter fundamentalmente financiero. La llamada Tasa Tobin, hoy ITF, es una medida necesaria para comenzar a abrir puertas al control sobre nuestras vidas. La especulación hoy sobre las monedas, los productos de consumo humano como los alimentos o bienes básicos, sobre los combustibles, sobre la deuda de los estados o sobre el derecho de emisiones de CO2, incipientes nichos financieros como la sanidad o las pensiones y muchos otros es intolerable. Hacen falta convergencias globales políticas y ciudadanas que luchen en contra de esto, ya que hay riesgos, que como decía Ulrich Beck no se pueden abordar a nivel estatal.

Antonio Fuertes Esteban

ATTAC Acordem

12 octubre de 2014

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