¿A donde vas PSOE?

¿A donde vas PSOE?
Carlos Martinez et al.
Fuente: Construyendo La Izquierda

Cuando alguien tan sagaz y poco sospechoso como Iñaki Gabilondo, a raíz del caso Ponferrada, avisa de que el PSOE camina hacia la deriva, es porque algo hay, o mucho. Esto es parte de lo que muchas llevamos ya tiempo advirtiendo. De hecho, el propio Iñaki Gabilondo advirtió recientemente en su vídeo-blog en El País digital, que la “Tercera Vía”, que llegó de la mano de Felipe González, pero sobre todo con Zapatero, suponía un camino directo hacia la derecha, tal y como se ha demostrado de forma fehaciente aquel día del lejano 2010, cuando Zapatero dio el golpe de timón tras una llamada del Presidente Obama y del BCE.

Esa deriva, no es nueva. El PSOE comenzó su calvario con Felipe González ya. Pero ahora, con la crisis generalizada de la socialdemocracia europea, debida entre otras cuestiones a la crisis del capitalismo a partir de 2006, todo se ha agudizado.

El PSOE es víctima de su atadura con los grandes conglomerados energéticos, bancarios y de ciertos medios de comunicación. El PSOE ha cometido muchos errores que ahora en estos momentos de guerra de clases contra los de abajo y de asalto contra el estado del bienestar, le están saltando a la cara. En un estado en recesión, la carencia de músculo industrial es gravísima, y recordar a Carlos Solchaga ahora no es una venganza, es una constatación histórica. El PSOE inició la privatización de REPSOL, la del Banco Exterior de España y el grupo Argentaria con Felipe y Solchaga, seguido por Solbes. Y la puntilla contra el sistema financiero público la clavó Rodríguez Zapatero promoviendo la privatización de las Cajas de Ahorros.

Cierto es que el PSOE propició avances, pues viniendo de una dictadura éstos eran imprescindibles para lograr consolidar la democracia y el consenso de la post-guerra, al que llegamos con varias décadas de retraso, y eso, por supuesto, lo tenemos en cuenta. Cierto que al PSOE le tocó hacer el cambio burgués que se necesitaba en el hasta entonces vetusto estado español. Pero se quedó ahí. No son los derechos civiles –tanto los clásicos como los de última generación– lo que define a un socialista, ni una praxis socialista.

Un partido que se proclama socialista, por supuesto, los debe apoyar (los cambios sociales) e imponer frente al oscurantismo y la reacción. Pero lo que nos hace ser socialistas hoy es controlar los capitales y sus movimientos especulativos. Poner freno a los poderes oligárquicos y defender e incrementar lo público. Y lo público no consiste sólo en una red de guarderías o la sanidad, que también y de forma esencial, sino en defender en ese sector la energía, el agua, la banca y el ahorro o el transporte aéreo, ferroviario y de personas en general. No consentir el dominio de los poderosos sobre las clases trabajadoras y humildes, haciendo a todos iguales ante la ley. Es transitar hacia el socialismo no sólo construyendo bienestar, sino propiedad social, y eso conlleva dos cuestiones: la primera, empoderar al pueblo trabajador, y la segunda enfrentarse a la burguesía dominante y poseedora. En caso contrario, lo que uno se autodenomine o cómo se defina, da lo mismo: no se es socialista.

Pero el PSOE es un partido que jamás ha consentido la disidencia seria más allá de cosas de poca monta, o solo en momentos puntuales. Ciertas resistencias que circunstancias muy especiales propiciaban, como el único proceso de primarias que tuvo, no es la norma, sino la excepción. El hecho es que la oligarquía dominante del PSOE se ha transformado en endógena, endogámica y no “pisa la calle”, luego cada vez la situación va a peor. Además, al capitalismo la socialdemocracia ya ni le sirve ni le interesa más que como recurso último. Un por si acaso muy triste.

Ahora precisamente que la crisis del capitalismo alcanza la categoría de crisis financiera y al mismo tiempo moral y política, el PSOE se encuentra atrapado en la crisis gravísima del régimen de 1978. y la reforma exprés de la Constitución que propició lo involucra totalmente. Esa crisis y su sometimiento al régimen borbónico es lo que le resta frescura y capacidad de respuesta al partido que fundara Pablo Iglesias y en el que seguro que él no militaría en estos tiempos. De hecho la contrarreforma Constitucional, que ha instaurado el déficit 0 y sacralizado el pago de las deudas como prioritarias en los presupuestos generales, al haberse hecho sin debate, con prisas y corriendo, y de espaldas a la sociedad, ha producido una quiebra del sistema democrático parlamentario constituido con mucho esfuerzo en 1978, y de eso han sido muy responsables Zapatero y el PSOE, al plegarse a los deseos de los “Mercados” (y de la TROIKA) contra los ciudadanos y dejar en papel mojado las “líneas rojas” del discursos rubalcabiano.

¿Pero es justo confundir el socialismo que en el estado español introdujera Paul Lafargue, el yerno de Marx, y marxistas socialistas como Pablo Iglesias con esta deriva hacía la “pasokización” y la derechización? Ciertamente no. Lo que ahora hay que tener es valores, es decir ideas y valor.
¿Hay respuestas socialistas articuladas y comenzando a organizarse? Sí. Basta con leer, por ejemplo,

organizándose con quienes el día 2 de marzo, en el Ateneo de Madrid, invitamos a Oskar Lafontaine y Dimitris Touskalas (el primero ex secretario general del SPD actualmente en Die Linke y ex miembro del PASOK, el segundo actualmente diputado por SYRIZA en Grecia) y ofrecimos nuestras propuestas, opiniones y anhelos.

Desde CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA-ALTERNATIVA SOCIALISTA, nos hemos propuesto rescatar el socialismo español para que vuelva a haber un espacio socialista, pero transversal y actual, es decir ecosocialista, feminista, altermundista y republicano, propiciando una República Federal en igualdad.

Con el objeto de trabajar y construir por un frente social unitario, de las y los de abajo, frente a los recortes, la austeridad y la defensa del capitalismo especulativo y depredador. Junta a socialistas de las diversas escuelas de pensamiento y acción, así como con personas de los movimientos sociales.

Por tanto, con entusiasmo os llamamos a trabajar junto con nosotras y nosotros y construir algo que, coincidiendo con las nuevas formas de hacer y entender la política, nos permita ser protagonistas regidos por las máximas de “cada militante un voto” y “todos los puestos de representación revocables”.

Lo importante no es el contenedor, sino el contenido. Estamos convencidas de que no se puede ser socialista y apuntalar el capitalismo

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