“La Voz de la calle”. La gran broma final.

Por lo que parece el proyecto “La Voz de la calle” está definivamente abortado, a pesar de lo que diga “La Republica” que tiene que vender humo y hacer coorporativismo con Lagunero que es presidente del Club de amigos de “La Republica”

La causa: los impedimentos que han puesto distribuidores y otra personas, unidas a la mala planificación y falta de previsión de Lagunero.

Los afectados: los trabajadores, el propio Lagunero que pierde dinero y prestigio y muchos de nosotros que nos quedamos sin un diario que parecia tener buena pinta.

“La Voz de la calle”. La gran broma final.

Fuente: Blog de Alberto Arce (trabajador de “La voz de la calle”)

“Dejan los tambores de tocar. Y un gong anuncia la retirada”.
El aborto de un periódico es una noche en vela. La mejor oportunidad para escucharse de un tirón el último disco de Nacho Vegas.  Grandilocuencia, poca. Quejidos, los justos. Pero dignos.

“Se discute la capitulación mientras de fondo suenan carcajadas”

Nos quedan, por un rato, los ordenadores y una conexión a internet. Para contar las horas. Cuando se haga de día, alguien llegará que nos hable de leyes. Después, todo se diluirá. Mezcla de tiempo y anécdota.
La ilusión que nos queda se apagará tan rápido como un trending topic cualquiera. Es lo que tiene la realidad. Una última noche perdida en la redacción, una asamblea que difícilmente lleve a ningún lugar y horas perdidas debatiendo. Saldremos de aquí -quizás caigan unas cuantas cañas más- y cada uno por su lado. Ni encierros que llaman a risa ni locos extemporáneos. Memorabilia, la mínima.

No apetece ni escribirlo. Desengañémonos. Eso ya pasó.

La esperanza duró tres semanas. Pensamos que sucedería algo. Que tendríamos tiempo para intentarlo. Que quedaba una última oportunidad para crear un medio. Que existía una puerta de entrada al periodismo. Que se diseñó un plan de negocio, se jugó con unos meses de margen o había una mínima reflexión detrás de la liebre levantada.

Que nadie podía ser tan desalmado como para convocar a 40 personas, modificar sus vidas, pedirles que se mudasen, que dejasen trabajos y que creyesen más allá de sueldo, condiciones u horarios dejándoles tirados a las primeras de cambio.

Quisimos creerlo. Probablemente engañándonos a nosotros mismos.
Aceptamos lo que se nos ofreció. Sin rechistar. ¿La web? Ya la mejoraríamos entre todos. ¿El criterio editorial? Se construye con el tiempo. Firmas no faltan. ¿La coordinación de equipos y los procedimientos de trabajo? Día a día.

Queríamos que se nos escuchase. Porque pensábamos que merecería la pena. Pero tampoco lo exigimos. A nadie se le ocurrió preguntar ni exigir nada. O, mejor aún, se nos ocurrió pero esperábamos. Ya nos explicarían. Porque tenían nuestra confianza.

Ingenuos. Tres semanas trabajando sin contrato. Por la izquierda transformadora. Nadie protestó. Porque nos interesaba más que fuera cierto lo que nos contaban. Que existía la posibilidad de sacar adelante un medio de comunicación. De ser periodistas. No íbamos a pararnos en menudencias. Quedaban pocos gigantes por caer, si es que alguno.

Y me pregunto de nuevo. ¿Cómo pudimos ser tan ingenuos?, ¿cómo hemos podido dejarnos engañar así?

Ahora, 45 problemáticas diferentes. Ni más ni menos importantes que las de otros 4 millones de personas que saldrán a la calle mañana a buscar empleo. Pero duele. Duele el engaño. Que hayan jugado con  la ilusión. Con la confianza. Con las ganas.

La próxima vez casi mejor si se lo piensan, grandes nombres de la izquierda, antes de joder una vez más a los de siempre.

Sin más.

Una respuesta a “La Voz de la calle”. La gran broma final.

  1. andres dice:

    Abortada es poco. Es una estafa y punto. Un grupo de aprovechados sin piedad han tratado de engañar a Teodulfo Lagunero. Lo que parece difícil de comprender es cómo nadie sensato lo paró antes. Más difícil aún que larepublica.es salga indemne y que algunos bellacos sigan liandola y pensando que hay continuidad por algún lugar. si alguien vuelve a pedir dinero para esto está robando, estafando y engañando. ¿Como puede haber gente tan jodida como para seguir comiéndole la oreja a un anciano a ver si le engañan? Eugenio Viejo Y Rodrigo Vázquez de Prada. Que se apunten sus nombres y nadie deje que le líen en ninguna otra. son, sencillamente unos estafadores absolutamente incapacitados para desarrollar un periódico.

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