Control colectivo de los mercados financieros

Control colectivo de los mercados financieros
Antonio Fuertes Esteban
Fuente: Res Pública Global

Acabo de hacer una pequeña exposición tratando de adaptarme al título que encabeza este artículo en las muy interesantes Jornadas de Inflexión en Barcelona. Como adherente de ATTAC me ha sorprendido el título que la organización del evento ha puesto a esta comunicación, ya que donde se habla de control colectivo, ATTAC siempre ha hablado de control democrático. Está claro que en tiempos del elitismo representativo y de que nos engañen llamando interés general a los intereses de una oligarquía financiera, la misma palabra democracia causa recelo. Pero no nos engañemos, la democracia republicana que ATTAC proclama no ha de ser otra cosa que control colectivo.

Es el Liberalismo el que ha prostituido la palabra democracia al acabar con el control colectivo y la participación directa de los representados y ha montado este sainete burlesco, este cascarón vacío en que han convertido a la democracia. Lo contrario a control colectivo es descontrol colectivo y ya sabemos que a rio revuelto ganancia de pescadores.

Hace ya 4 décadas que el pacto social de post-guerra dejó de subministrar altas tasas de ganancia al capital basándose en el pleno empleo, crecimiento sostenido y en el llamado Estado de Bienestar. Desde entonces las oligarquías financieras, despojadas de su máscara solidaria, vienen presionando de nuevo a los poderes políticos con sus reglas y demostrando quien de verdad manda aquí. El proyecto del dinero decidió cambiar su dirección, su estrategia. Las 2 crisis de los setenta fueron el punto de inflexión en esta nueva empresa y las condiciones objetivas a nivel social eran propicias, la movilización social propia del descontento y la necesidad ya no era apremiante, por lo que los oligarcas no esperaban revueltas obreras de consideración.

Richard Nixon abolió en 1971 en EE.UU la paridad dólar-oro, creando inestabilidad en las divisas. Desde entonces decimos en ATTAC, se crearon las bases de la globalización financiera al abrirse amplio campo a la especulación. La acción posterior de los gobiernos neo-conservadores en EE.UU y G.B y el triunfo de la desregulación y liberalización de los mercados de las finanzas en los 80 al abolirse barreras aduaneras y desregular los mercados de capital y de cambio hizo el resto. Desde entonces los capitales pudieron recorrer el Mundo invirtiendo en productos financieros y pasar de unos a otros con facilidad. El predominio de la economía productiva de post-guerra dio paso al de una economía especulativa.

Desde 1989, el llamado Consenso neoliberal de Washington ha venido siendo la norma que ha configurado el llamado pensamiento único alrededor del Mundo. Las políticas monetaristas, la liberalización y desregulación de las economías y del mercado laboral y el asalto del mercado al Estado protector han vuelto a disparar las tasas de ganancia, ganancias que se han destinado a la especulación en todos los frentes, en un proceso que ha significado un salto cualitativo dentro del propio sistema capitalista. El capitalismo financiero, que es el dominante en el neoliberalismo o fundamentalismo de mercado actual, basa su poder en las llamadas políticas de competencia libre y no falseada, sometiendo a los gobiernos a procesos de ajuste y recortes sociales y creando un marco que posibilita el chantaje continuo a los poderes políticos constituidos. En este marco de competencia el capitalismo anglosajón y los poderes financieros han establecido durante décadas su dominio global.

Este dominio de las instituciones financieras sobre la soberanía popular ha sido además posible gracias a que los mismos gobiernos han creado marcos legislativos que les han auto-incapacitado para tomar decisiones y el tratado de Lisboa es un claro ejemplo de ello en la UE, ha dejado a la ciudadanía indefensa y víctima propicia del capital financiero internacional y los bancos.

Dentro de los procesos capitalistas de desposesión, a los procesos ya clásicos de expropiación, explotación de la mano de obra y usura, se ha unido ahora el exceso y avaricia de la especulación más descarnada sobre todo tipo de activos y bienes. Los gobiernos han creado las bases para ello legislando para que los capitales puedan circular, ocultarse e invertir globalmente buscando en sus movimientos, no valor social, sino la máxima ganancia.

Políticas como el principio de competencia libre y no falseada de la UE. De desregulación de las finanzas y de sus instituciones y libertad absoluta de los movimientos de capital en la UE y con terceros países, y por lo tanto también paraísos fiscales. De independencia de los bancos centrales del poder político. De conversión acelerada de la banca comercial en banca de inversión y aniquilación total de la banca pública son, entre otras, el mar de fondo al que hay que añadir dos armas políticas de destrucción masiva que los estados consienten y al servicio de las oligarquías financieras y multinacionales. Estas armas son la opacidad del sistema financiero y la competencia fiscal a la baja y el dumping fiscal basados fundamentalmente en la existencia de los llamados Paraísos Fiscales, que son centros financieros para no residentes, fuera de todo control financiero, fiscal y judicial debido a su secreto bancario.

ATTAC, como movimiento de ciudadanas y ciudadanos tiene en la educación popular orientada a la acción su quehacer para que podamos reapropiarnos de nuestras vidas y orientar nuestro destino. Pero hoy para conseguir este propósito, empoderarnos de nuestras vidas, tenemos que formar frentes amplios que planten cara a las finanzas. Unas finanzas que han convertido la economía mundial en un juego de casino donde la Banca siempre gana. Donde los capitales invierten en productos financieros sofisticados buscando el máximo beneficio y causan con ello continuas crisis y trastornos económicos, sociales y ambientales. El poder financiero es en este momento el enemigo de la ciudadanía, su dictadura sobre la sociedad nos obliga a unirnos y combatirlo.

Las cifras de la economía han de contrastarse con las cifras de la sociedad y del medio ambiente y veremos como la lista de damnificados supera ampliamente a la de beneficiarios de este sistema sometido al control exclusivo de los poseedores del dinero. No puede ser que en este momento el monto de la economía virtual especulativa multiplique por 60 el de lo practicado en la economía real productiva; que la evasión, blanqueo de dinero y el fraude fiscal, la criminalidad organizada y los beneficios de las multinacionales se refugien en los paraísos fiscales, y ello a costa de la humanidad y el planeta.

Como alternativas inmediatas ATTAC propone, entre otras cosas y para poder avanzar hacia una democracia real, promover legislación que haga posible la transparencia financiera, regular y controlar los movimientos de capital, fomentar la banca pública, promover una fiscalidad armonizada, justa y redistributiva, crear impuestos internacionales para disuadir la acción de los especuladores y acabar con los paraísos fiscales. Creemos que lograr la hegemonía social y cultural para combatir los mercados financieros es una necesidad inmediata e ineludible, para ello hemos de construir un amplio frente contra su dominio, el dominio del capital en nuestros días.

Esto ha de hacernos reflexionar, la ciudadanía y las fuerzas sociales y políticas que la representan han de comprender que todo proceso que beneficia al capital financiero debe de ser cuestionado si queremos cambiar el rumbo de la historia reciente en nuestro beneficio. No puede ser que sigamos teniendo globalmente dependencias institucionales de los bancos a través de procesos como la actual financiación de los partidos, no puede ser que los sindicatos gestionen fondos de pensiones de capitalización con entidades bancarias y que esos procesos no pasen factura, precisamente cuando están en cuestión las pensiones públicas hay que combatir la posibilidad de que se abran más espacios al negocio bancario de las pensiones privadas. No puede ser que los ciudadanos y ciudadanas confiemos nuestras nóminas y ahorros a quienes especulan con nuestro dinero, hay otras opciones como la Banca ética y hemos de clamar por una banca pública con control social. Sigamos estas pistas para salir del bosque a campo abierto. A un enemigo tan claro ni agua.

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