¿Es Obama de izquierdas?

¿Es Obama de izquierdas?
Felix Taberna
Fuente: La Casa Roja

El llamativo título viene a cuento de que hace unas semanas, cuando estuve en la Universidad de La Habana, me sorprendió el debate que unos profesores realizaban en torno a una cuestión: la naturaleza ideológica del presidente de USA. La verdad es que el debate se pudiera haber quedado en un mero “flatus vocis” nominalista; entre otras cosas, porque él lo niega. Hasta tres veces tuvo que decir Obama que él no era socialista cuando sus opositores americanos le acusaban de ello ante las medidas intervencionistas que estaba realizando. Sin embargo, considero que la cuestión tiene su interés político. Que en la Cuba de Castro, ante un contexto de crisis internacional como el que estamos viviendo, algunos pensadores de allí le confieran al Presidente de USA la duda de ser de izquierdas es algo sintomático de los tiempos en que estamos viviendo. La anécdota se convierte en categoría.

Son tiempos confusos, nada nítidos, muy líquidos y de constante cambio. Un famoso tango decía: “Siglo XX cambalache, problemático y febril”; pues el XXI no se queda manco. Hace poco me contaron que un directivo de un gran banco español, aterrado por los efectos que la crisis financiera estaba causando, llegó a afirmar que la banca había hecho más por derrumbar el capitalismo que toda la izquierda junta. Es la venganza de los excesos (P. Krugman)
Los gobiernos han aparcado la mano invisible (A. Smith) y han metido mano en el mercado. Esto es importante porque de nuevo cobra fuerza la concepción marxista de la economía como una relación social en torno a la producción y distribución de bienes y servicios, y no la economía como una ciencia ortodoxa o deidad absoluta. La economía no se sostiene por si sola, el contexto sociopolítico es la que la caracteriza.
Por otra parte, la lucha de clases también ha retornado, en palabras de D. Harvey. Pero esta vez no la empezado la clase obrera sino los empresarios de la gran patronal. Así el presidente de la patronal española pide desregularizar el contrato de trabajo; los trabajadores se ven abocados a bajarse sus salarios ante el peligro de la pérdida de trabajo sin que luego se les asegure el mismo; los eventuales e inmigrantes desaparecen del mercado formal del trabajo porque son los primeros despedidos; los trabajadores indefinidos son también despedidos mediante con la previsión de ser sustituidos por otros con peores condiciones. El sarcasmo de esta crisis se encuentra en que los culpables de la misma quieren que las víctimas sean otros. No nos preocupemos tanto por las grandes corporaciones empresariales y financieras que tienen un instinto de supervivencia a prueba de bomba, preocupémonos más por los trabajadores y emprendedores.

En estos momentos de riesgo para la clase trabajadora, la afiliación sindical, al menos en España, está aumentando como defensa natural de los trabajadores. Los sindicatos reflexionan y actúan sobre la forma más inteligente de actuar. Las razones por las cuales las personas se afilian a los sindicatos son meramente instrumentales, utilitarias, para tener una mayor protección laboral. Pero el sindicalismo de clase, a diferencia del corporativo, no se dirige sólo a sus afiliados y afiliadas sino al conjunto de los trabajadores. La precariedad, la protección social, los cambios del mercado laboral, la Seguridad Social, las políticas fiscales son, hoy en día, preocupaciones sindicales. Bajo un prisma, el Estado del Bienestar Social (Welfare State) no se puede convertir en un sistema social inclusivo sólo para los que trabajan (Work State). De ahí, la reconcepctualización del sindicalismo como sindicato ciudadano.
Por ello, el trabajo debe recuperar el centro de la acción política como principal vertebrador y diferenciador social. Qué duda cabe que el primer centro de acción es la defensa del empleo.
En definitiva, tiempos convulsos pero tiempos para la reflexión. La izquierda europea y también la local deben volver a emprender un nuevo camino desde los viejos ideales. Kavafis expresó como nadie ese ideal a perseguir: Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca; llegar allí, he aquí tu destino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca, Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ella, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

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