Propuesta de Documento Político alternativo para la IX Asamblea Federal de Izquierda Unida

Propuesta de Documento Político alternativo para la IX Asamblea Federal de Izquierda Unida

Justificación

Esta propuesta de documento surge con el propósito de sintetizar en un documento asumible por todos las aportaciones de los tres documentos políticos salidos del Consejo Político Federal del pasado 14 de Junio e incidir en el debate de la IX Asamblea Federal a fin de exigir el comienzo de una nueva etapa. Este documento pretende, pues, contribuir a clarificar el debate y orientar las tareas futuras de nuestra organización.

Es necesario hacer el máximo esfuerzo para conseguir que esta asamblea adopte sus acuerdos en el marco de una reflexión lúcida y serena y de un debate tolerante. Afortunadamente, hay mucha pluralidad y muchas posiciones diferentes detrás de cada uno de los documentos (o fuera de ellos) y mucha posible transversalidad a construir entre los mismos.

Entendemos que Izquierda Unida sólo tiene sentido como punto de confluencia de quienes queremos seguir trabajando por transformar la sociedad -el modelo social existente- por otro radicalmente más justo, más libre y más respetuoso con el medio en el que vivimos. Izquierda Unida debe ser el epicentro desde el que personas de diferentes condiciones sociales, de diferentes orígenes geográficos, de diferentes corrientes de pensamiento de la izquierda hagan estallar sus deseos de transformación y encuentren el espacio para ir avanzando progresivamente en ese afán. Desde esta heterogeneidad, inexorable, queremos construir un modelo de organización capaz de cobijar -y a la vez hacer partícipes- a todas las personas que comparten esta inquietud.

Hoy podemos comprobar que por diversos que Izquierda Unida se ha alejado de estas premisas. Cabe decir, sin embargo, que la realidad cotidiana de muchas Asambleas locales, comarcales y provinciales, nada tiene que ver con el enfrentamiento continuo que se transmite desde los más altos ámbitos de decisión. En muchos otros casos se ha transmitido de arriba hacia abajo ese clima irrespirable produciendo enfrentamientos que las diversas dinámicas “locales” no hubieran ocasionado.

Entendemos que ante esta situación de desentendimiento entre quienes deberían dirigir y/o ayudar a dirigir la organización, que ante este hostigamiento que nos cae desde arriba a quienes deseamos que la organización sea plural a la vez que eficaz en el trabajo que realiza en los diversos ámbitos territoriales, tenemos que reaccionar impulsando de abajo hacia arriba, con la fuerza que surge del anhelo de contar con una Izquierda Unida capaz de ser un referente político claro, un movimiento que depure una organización que de seguir por estos derroteros tiene los días contados. Y eso no lo podemos permitir.

No podemos olvidar que, aún hablando de crisis y del peor momento de la historia de IU, cerca de un millón de personas han confiado en nuestra organización y no podemos traicionar su confianza

Izquierda Unida tiene un espacio propio que tenemos que hacer crecer y ese debe ser el esfuerzo compartido de todas las personas que participamos en este proyecto, en el cual no sobra nadie y en todo caso, por supuesto, faltan más.

La realidad política y social urge un cambio y queremos ser el motor. No podemos anquilosarnos en viejas respuestas a preguntas nuevas. Por ello se hace necesaria una renovación a fondo:

– En primer lugar de las personas que ocupan los cargos de dirección para, a posteriori, iniciar un trabajo encarado a que más personas se incorporen al proyecto por la vía de volver a ilusionar. Es imprescindible que esta IX Asamblea Federal no sea entendida como una estación terminal sino como el inicio de un trabajo de 18 meses que ha de desembocar en una X Asamblea que tendrá la obligación de perfilar la identidad que queremos para la Izquierda Unida útil en el trabajo transformador. Para este proceso es necesario una coordinación colegiada.

– Proponemos por tanto a esta Asamblea que elija a una dirección renovada en, al menos, el 50% de sus miembros y que sea la encargada de preparar un debate abierto que consolide las bases de una organización capaz de ser referencia política y social. Esta dirección tendrá como obligación insoslayable encauzar el trabajo con el propósito de crear unas condiciones propicias para que este debate sea fecundo: abrir la organización, escuchar todas las voces de los movimientos alternativos -las voces de dentro y las de fuera-, separar esas voces del ruido.

– La IX Asamblea tendrá que marcar unas normas muy claras porque sin ellas dejamos el campo abierto para quien pretenda aprovecharse de la buena fe de los demás. Un mandato inexcusable es, por tanto, la depuración de censos. Debe establecerse un mecanismo por el cual cada persona adscrita a la organización debe dejar clara su intención de pertenencia de forma individual y arbitrarse formas de control que permitan que recuperemos la confianza mutua. Un proceso de clarificación de los censos que requiera el pago individual y por domiciliación bancaria de las cuotas, así como un mecanismo de doble llave (federal y de federación) para asegurar la fiabilidad..

– Izquierda Unida tiene que reforzar su apuesta como movimiento político y social. Realizar política desde las instituciones pero hermanada en la lucha cotidiana de los diversos colectivos. Sin paternalismos, ni seguidismos. Con un discurso propio que no puede ser difuminado en tres palabras, ni voluntariamente ambiguo para no ofender. Un discurso rotundo y abierto al crecimiento.

Nos encontramos ante una crisis de la “Economía de casino”. Estamos siendo testigos de la mayor crisis financiera en la historia, lo que puede llevarnos a una gran depresión como la del período de entreguerras en la década de 1930, con un desempleo masivo y el aumento de las tensiones entre los Estados-nación por el control de las materias primas y los bienes de primera necesidad.

La fuerza de esta crisis es tan enorme que ha cogido por sorpresa a los responsables políticos, banqueros, intermediarios y economistas que deslumbrados por los beneficios no han querido ver el monstruo que estaban creando.

Durante todos estos años hemos denunciado el poder de los mercados financieros sobre la economía real y cómo este enfoque neoliberal nos llevaba irremediablemente hacia la catástrofe.

En esta situación de emergencia la política tiene que estar de nuevo por encima de la economía y no al revés. Es necesario mitigar los efectos de la crisis de acuerdo con el principio “el especulador paga”, el control democrático sobre el Banco Central Europeo. Necesitamos urgentemente impuestos sobre todo tipo de transferencias financieras a fin de terminar con la especulación, cerrar los paraísos fiscales y centros off-shore. La creación de bancos públicos y la paralización del proceso de ratificación del Tratado de Lisboa y reformulación de un nuevo marco constitucional para Europa, lejos del neoliberalismo y pensado para los ciudadanos,

Hay mucho trabajo por delante y no podemos permitir por más tiempo la deriva actual de Izquierda Unida. Necesitamos salir con un mensaje claro y unitario de esta IX Asamblea. Las diferencias entre los documentos que se nos plantean no resultan insalvables; existen diferencias políticas, pero debatibles en términos más razonables, dado que el sistema propuesto es inabordable para la afiliación. Pero ese consenso en torno a unos mínimos debe ser el la síntesis entre las propuestas que surjan del trabajo asambleario desde los territorios y no basarse en componendas. Por ello proponemos un texto completo, que sigue los epígrafes aprobados por el Consejo Político Federal del 13 de Junio de 2008, para que pueda servir de base para esa síntesis, recogiendo algunas de las propuestas sustantivas que el conjunto de IU puede compartir para diseñar una hoja de ruta para los próximos meses.


MANIFIESTO DE LA IX ASAMBLEA DE IZQUIERDA UNIDA

1º INTRODUCCIÓN Y PROPÓSITOS DE LA IX ASAMBLEA FEDERAL.

Los resultados electorales de marzo de 2008, que fueron calificados como un fracaso sin paliativos y son el colofón de una racha descendente de una década, nos han situado ante una Asamblea que, si no es extraordinaria formalmente, sí lo es por su trascendencia. Existe un sentimiento ampliamente compartido de que hemos agotado un ciclo. Refundación, proceso constituyente, relanzamiento… son palabras que han estado en boca de prácticamente todas las sensibilidades de nuestra organización en estos últimos meses. Podemos diferir en la manera de concretarlo, pero compartimos la intuición de que es necesario hacer balance y llevar a cabo un replanteamiento profundo del proyecto.

Bajo todo el ruido que, lamentablemente, somos incapaces de dejar de generar van quedando algunas ideas compartidas. Una fundamental es que esta IX Asamblea no es el punto de llegada, sino el de partida. Esta asamblea sirve para abrir un nuevo proceso de debate más profundo en el que queremos afrontar más preguntas con más gente. Sabemos que no basta con pasar el trámite, elegir una nueva dirección, renovar estatutos y aprobar unas tesis. Izquierda Unida tiene que seguir haciendo política en el día a día, sin duda. Nuestros programas electorales y los miles de hombres y mujeres que trabajan por su defensa en nombre de IU son la mejor garantía para ello. Pero la nueva dirección que salga de esta cita, tiene encomendada otra tarea adicional y fundamental para el nuevo ciclo. La IX Asamblea Federal establece un mandato para el Consejo Político Federal entrante consistente en preparar desde el momento de su constitución la convocatoria de la X Asamblea Federal de IU (de carácter extraordinario o de refundación) mediante un proceso participativo y abierto al conjunto de la izquierda política y social. Dicha asamblea se celebrará en el plazo máximo de 18 meses. Es el momento de dar prioridad a aquello que nos une, reafirmarnos en la necesidad de que exista un proyecto como Izquierda Unida, un proyecto de la izquierda roja, verde y violeta, y emplazarnos a debatir todo aquello que debemos cambiar y mejorar en el nuevo proceso que ahora comenzamos. Reconocemos que en estos meses no hemos sido capaces de crear las circunstancias más propicias para debatir de forma serena acerca de nuestra línea política sin que dicha discusión se viera atravesada por otras cuestiones. Es por ello que queremos dedicar esta IX Asamblea a crear las condiciones propicias para dejar estas últimas al margen y emplazarnos para afrontar el debate de inmediato.

Nos limitaremos pues, a señalar algunas pinceladas básicas de lo que compartimos en el análisis de la situación española e internacional.

2º LA HEGEMONIA DEL NEOLIBERALISMO EN EUROPA Y EN EL MUNDO. LA CRISIS DE LA POLÍTICA.

Coincidimos en señalar que el modelo neoliberal está mostrando su enorme fragilidad en una implosión basada en una sucesión de crisis. El predominio del capital financiero y el cada vez mayor alejamiento de la economía de sus bases materiales y sus capacidades productivas, han situado a la especulación en el gobierno de todo el sistema. Primero ha debilitado los instrumentos de regulación estatales e internacionales y ahora clama por su intervención al rescate de los mercados.

A su vez, constatamos en que esta situación se produce en un contexto de crisis ecológica terrible puesto que estamos rebasando algunos límites biofísicos irreversibles, cumpliendo las predicciones de los Informes del Club de Roma y otros. Nadie puede ignorar ya la necesidad de replantearse las bases de nuestro marco civilizatorio.

Por último, compartimos la certeza de que a consecuencia de todo ello la crisis alimentaria en ciernes se agudizará y, de no producirse un cambio radical e inmediato veremos hambrunas, aún mayores flujos migratorios, conflictos armados derivados de la escasez, etc. tal y como predicen prácticamente todos los organismos internacionales.

El paro, la precariedad, las migraciones forzadas por razones económicas, los desequilibrios económicos y mediambientales, la crisis del agua y de la energía, el cambio climático, los conflictos locales por el control de los recursos, el peso de los poderes especulativos frente a la economia real, la pérdida de control de la economía por parte de los poderes públicos y el deterioro democrático que ello conlleva no son problemas que estemos en vías de solucionar más o menos lentamente: son problemas que el sistema capitalista genera y que están agravándose a ojos vista

Frente a ello, las políticas de la “Europa fortaleza” son la respuesta más cínica a la agudización de los conflictos derivados de la brecha económica que ensancha cada vez más el capitalismo salvaje. Impugnamos conjuntamente el modelo formal de construcción europea que antepone las necesidades del mercado a las de los seres humanos. Es también la Europa de la directiva de las 65 horas, la de la Directiva Bolkenstein, la del déficit democrático.

Afrontamos las elecciones europeas con el reto de presentar una alternativa al Tratado de Lisboa, para trabajar por la Europa democrática, de los derechos sociales, la solidaridad y la paz, intentando recoger gran parte del descontento que se mostró en el referéndum de la Constitución Europea para transformarlo en alternativas. Nuestra apuesta sigue siendo firme para seguir construyendo el Partido de la Izquierda Europea.

La globalización no es simplemente un proceso histórico, responde a un diseño consciente de las élites que lo tratan de imponer manu militari en Oriente medio o a base de Tratados de Libre Comercio en América Latina. En su estrategia militar ese proyecto está encontrando más resistencia de la esperada, planteando un serio problema geopolítico. Pero más allá de ese estancamiento, lo verdaderamente ilusionante es allí donde el modelo neoliberal está siendo efectivamente rechazado y están surgiendo alternativas al mismo. América Latina es hoy un laboratorio de movimientos sociales y gobiernos que practican un nuevo antiimperialismo y, con diferentes matices, están convirtiendo a los sectores tradicionalmente excluidos en protagonistas de esos cambios.

Para completar estas reflexiones compartidas, que no tienen ánimo de exhaustividad, sería recomendable la convocatoria de una Conferencia sobre política europea e internacional en el marco de las elecciones al Parlamento Europeo, si el tiempo nos lo permite.

3º ESPAÑA: FIN DEL MODELO DE CRECIMIENTO. BIPARTIDISMO Y DÉFICIT DEMOCRÁTICO.

El crecimiento español, hoy en crisis, se ha estructurado, en primer lugar, sobre un sector inmobiliario basado en la especulación y en el deterioro medioambiental; en segundo lugar, por el funcionamiento del sector financiero a través de las hipotecas generando sobreprecios muy importantes. Mientras la vivienda subía en esta etapa un 18% anual, los salarios no pasaban en general del 3%.

Junto con ello, inciden otra serie de factores: en general, los beneficios empresariales españoles están muy por encima de la media de los países de la OCDE: la media en éstos ha sido (1995-2005) del 33%, mientras los beneficios privados españoles han alcanzado el 73%. Estos beneficios se han asentado sobre un especial marco social y laboral. Los salarios salen muy perjudicados, siendo el único país de la OCDE donde se da un retroceso notable. La precariedad triplica la media europea. La explotación de la inmigración, con un fuerte montante de no legalizados, es fuerte. El salario mínimo es, aproximadamente, la mitad de la media de los países europeos donde existe. La siniestralidad laboral supera con mucho los porcentajes de la zona euro. Y no es que la situación en la Unión Europea, país a país, esté mucho mejor o tienda a mejorar, al contrario. Lo que ocurre es que se van reduciendo progresivamente derechos laborales y sociales conquistados, por el empuje neoliberal no contrarrestado por el sindicalismo y por la izquierda.

El Gobierno de Zapatero ha girado con más nitidez a la derecha en este inicio de legislatura. Desde su propia composición, hasta las medidas de eliminación y rebaja de impuestos a la elite económica de nuestro país, pasando por el incremento de las tarifas eléctricas los privilegios de los grandes consumidores, la senda elegida en el plano económico es la que más se distancia con las necesidades reales de la ciudadanía. Se apunta en una dirección equivocada, que intenta relanzar el mismo modelo incentivando el consumo y los beneficios fiscales, sin atender a un cambio de modelo productivo que supere las graves injusticias sociales y laborales, así como la quiebra medioambiental. Siguen sin aportarse fondos a las políticas de dependencia, para las que no se incentivan redes públicas. Hay una verdadera ofensiva contra los impuestos, una fuerte tendencia a la privatización de los servicios públicos, para que el estado subvencione a bancos e inmobiliarias, a flexibilizar aún más el mercado de trabajo, despidiendo sin aviso previo, como pide la patronal.

Para nosotros es fundamental combatir el bipartidismo en lo que significa no solo en cuanto a reducción del pluralismo y marginación de ideologías y propuestas sino, sobre todo, en lo que representa de construcción de un sistema político estructuralmente subordinado a la lógica de los poderes dominantes y separado de cualquier idea de emancipación social. Sistemas así facilitan el control político de los poderes dominantes y refuerzan el carácter de democracias meramente electorales de nuestros sistemas políticos, donde periódicamente los consumidores políticos son llamados a votar entre dos opciones que comparten lo esencial del modelo económico.

Es necesaria una salida democrática a la crisis donde sea posible la intervención pública de la economía, impidiendo que continúe el proceso de privatizaciones y revirtiéndolo, con un amplio sector público que permita una planificación democrática para abordar las prioridades económicas y sociales de la mayoría en el marco de un desarrollo sostenible. Lo urgente es comprometer un incremento de la inversión productiva y un mayor gasto social, garantizando un desarrollo inminente de la financiación necesaria en el ámbito local y autonómico, con objetivos de déficit público razonable que garanticen los recursos hoy necesarios para hacer frente a la crisis que ya cada día se cobra nuevas pérdidas de empleo.

4º IU: BALANCE DE UNA EXPERIENCIA POLÍTICO Y ELECTORAL.

Comenzábamos este documento señalando que estamos ante el final de un ciclo en IU. Es evidente que este proyecto, nacido al calor de las movilizaciones contra la entrada en la OTAN, ha agotado el primer impulso y debe ser revisado para no quedar del todo frustrado.

Porque el hecho de que constatemos el final de un ciclo no debe suponer dar por liquidada esta experiencia. Hace falta hacer balance y señalar qué debe permanecer y qué debe cambiar.

Izquierda Unida tiene valor en sí misma porque supuso el primer intento en nuestro entorno de crear una organización de nuevo tipo, que superase la forma partido y permitiese la convivencia de diversas tradiciones culturales y de pensamiento en torno a un programa y un proyecto común. Y el legado de esa experiencia es, en suma, muy positivo.

No resulta fácil afrontar la construcción de una organización de nuevo tipo con la compleja mezcla de partidos y corrientes preexistentes y miles de personas sin afiliación previa. La discusión sobre la forma que debíamos adoptar ha estado presente desde nuestra fundación y es un tema que debemos resolver lo mejor posible en el tránsito de la IX a la X Asamblea.

Pero aparte de las dificultades propias de nuestros particulares orígenes, una fuerza como IU se encuentra inevitablemente con debates importantes que han marcado nuestra historia. Somos una fuerza que aspira a una transformación social profunda: al socialismo democrático, según proclamamos en nuestros estatutos. Pero a la vez aceptamos el marco institucional e intentamos lograr lo que, visto en perspectiva, son pequeños avances, pero que en ocasiones son mejoras importantes para el día a día de la gente. Combinar ambas dimensiones no siempre es fácil y ello tiene su reflejo en discusiones que tenemos muy

presentes:

cómo llevar a cabo una política de alianzas que nos permita influir en el día a día pero no nos haga perder el perfil de fuerza alternativa que aspira a cambios más profundos.

cómo realizar un trabajo suficientemente compensado entre el plano institucional y el plano social.

cómo trabajar en el ámbito social sin apropiarnos del espacio propio de los movimientos ni tener una relación paternalista o utilitarista con ellos.

Seguramente es casi imposible que estos y otros debates relacionados surjan de manera permanente en una fuerza que ocupe el espacio de Izquierda Unida. Hemos ido dando diversas respuestas a los mismos y las dificultades siempre han estado presentes.

Durante años pusimos el listón muy alto para alcanzar acuerdos con otras formaciones políticas. Izquierda Unida consiguió con ello abrir y consolidar un espacio propio y reforzar su perfil. Pero también es cierto que a la postre, cuando el PP llegó a ser una alternativa clara de Gobierno, nuestra posibilidades de crecimiento se fueron cerrando y esa exigencia a la hora de las alianzas fue muy mal entendida; quizás, muy mal explicada.

Creímos extraer la enseñanza de que la gente nos pedía capacidad de entendimiento con otras fuerzas y que tratáramos de influir en el día a día para mejorar su vida, aunque no estuviéramos en mayoría. Hemos explorado esa vía en los últimos años y los resultados tampoco han sido satisfactorios. Hemos demostrado que somos capaces de gestionar, en la mayoría de los casos marcando diferencias importantes con otras fuerzas. Pero ello desde luego no ha servido para frenar la sangría de apoyos, cuando no ha contribuido a aumentarla.

Jugamos con esa dualidad: nuestra base social nos pide capacidad de influencia, pero también un perfil diferenciado. Nos exige que no renunciemos a acuerdos por pureza ideológica pero no termina de gustarle vernos en un papel de gestión.

Hemos de movernos, por tanto, en un filo en el que no resulta fácil no inclinar la balanza hacia uno u otro lado. Ese es uno de los retos fundamentales de la etapa que iniciamos con esta IX Asamblea.

5º FUNDAMENTOS Y BASES PARA UNA NUEVA CONVERGENCIA POLÍTICA Y SOCIAL PARA LA IZQUIERDA ALTERNATIVA. RELANZAR IU COMO MOVIMIENTO POLÍTICO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

Izquierda Unida cierra con esta IX Asamblea un ciclo e inicia uno nuevo de convergencia política y social que culminará en su propia refundación. Este proceso, como es obvio, no puede ser anticipado en todos sus términos, pero sí debemos establecer algunas premisas fundamentales para que llegue a buen puerto:

1. Queremos replantearnos nuestro modelo organizativo, nuestras reglas internas, nuestra manera de relacionarnos con la sociedad y con los movimientos.

Debemos encontrar nuevas claves y volver a poner en el centro la política. Tenemos que abordar las preguntas que acucian a la izquierda de hoy y dar nuevas respuestas a un mundo en constante transformación.

Estamos, por tanto, en disposición de realizar cambios muy importantes, pero de ninguna manera estamos planteando que Izquierda Unida deba abandonar el espacio político que ha venido ocupando. No buscamos ninguna operación de imagen más o menos efectista para hacernos un hueco en el panorama político. Tenemos predisposición para la apertura, pero no para aventuras que cambien lo que esencialmente somos: la solución no pasa ni por la renuncia a nuestros objetivos ni por la reducción de la pluralidad en torno a proyectos monocolor.

2. El proceso de refundación no ha de significar la migración a otro espacio político ni arrojar por la borda el patrimonio acumulado durante nuestros veintidós años de existencia

3. No partimos de cero. No renunciamos de ningún modo al trabajo de miles de cargos públicos que trabajan día a día en sus localidades y dignifican el nombre de IU.

Tampoco, desde luego al de miles de militantes en el movimiento sindical, el ecologista, el feminista, en las asociaciones de vecinos, en la solidaridad internacional, en el pacifismo, en la lucha de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, en el movimiento estudiantil y en tantos otros lugares. No renegamos, en suma, de todo el legado de la historia de Izquierda Unida, con nuestros aciertos y errores y reivindicamos con orgullo el papel que hemos jugado.

4. Somos conscientes de que durante años no hemos realizado precisamente una invitación a la incorporación de nuevas gentes a nuestro proyecto. La refundación de IU ha de ser un proceso al que sean convocados todas aquellas personas, organizaciones y colectivos que compartan sus objetivos y su orientación política. Un proceso abierto de reflexión para la acción, de encuentro y de reencuentro con nuestro entorno social, de construcción desde abajo de un gran proyecto de la izquierda alternativa

a. Un proyecto capaz de ocupar, con eficacia, la totalidad de nuestro espacio político

b. Un proyecto con vocación de aglutinar el conjunto de personas y organizaciones que se reclaman de la izquierda alternativa

c. Un proyecto que ya se ha de prefigurar en esta Asamblea y, muy especialmente, en las próximas elecciones europeas

d. Un proyecto de suma, plural en las ideas pero unido en la acción y en el programa

e. Un proyecto que signifique el reencuentro con nuestra base social y con nuestro electorado actual y potencial.

f. El proceso constituyente ha de ser, sobre todo, un gran esfuerzo por abandonar cualquier ensimismamiento y aproximarnos, hacernos cómplices, recuperar la confianza y ser útiles respecto a la ciudadanía cuyos intereses decimos representar

5. Sabemos que hemos transmitido una mala imagen que deploramos y que deseamos superar. Por ello, queremos desde esta IX Asamblea lanzar mensajes claros que hagan visible nuestra voluntad firme y creíble de cambiar en ese aspecto:

a. Vamos a superar los equilibrios de fuerzas y las dinámicas de mayorías y minorías. Salimos de la IX Asamblea con una dirección compartida y plural que manda obedeciendo a los resultados de aquella.

b. Para que este objetivo sea posible, nos comprometemos a que la misma sea también una dirección renovada. El Consejo Político Federal se renovará en al menos la mitad de sus miembros y nadie superará los tres mandatos en el mismo. Asumimos, por supuesto, compromiso de paridad y de rejuvenecimiento de estos órganos.

c. El proceso que abrimos con esta IX Asamblea a partir de la convocatoria que realizará la dirección entrante será abierto a todas aquellas personas interesadas en participar. No somos toda la izquierda.

6. Este proceso de convergencia se desarrollará en dos fases: en la primera, IU debe demostrar que es capaz de adquirir los compromisos que hemos señalado y hacerlos creíbles ante la sociedad; en la segunda, convocaremos a toda aquella persona que esté interesada en debatir cuáles son los ejes para una fuerza de izquierda alternativa. El Consejo Político Federal realizará esta convocatoria y diseñará un proceso, lo más amplio y participativo posible, que deberá culminar en la X Asamblea antes de 18 meses desde su constitución.

7. La refundación en seco es tarea complicada. Solo al calor de la movilización seremos capaces de acercarnos a nuevas gentes, de recoger inquietudes y energías. Por ello el Consejo Político Federal deberá impulsar campañas de movilización que sirvan para cohesionar la organización y abrirnos al conjunto de la izquierda política y social.

6º POR UNA IZQUIERDA UNIDA FEDERAL, SOBERANA, DEMOCRÁTICA Y PLURAL. INSTRUMENTO Y MODELO DE ORGANIZACIÓN.

Izquierda Unida debe elaborar una propuesta política y programática que sea a la vez ambiciosa y creíble, ilusionante y realista. Hemos de poner las necesidades reales de la ciudadanía en el eje central de nuestro discurso; hacer converger nuestra agenda con la de aquéllos nosotros a quienes queremos representar; acabar con el divorcio entre el discurso político y el discurso ciudadano.

No basta con impulsar las políticas sociales, es necesario poner el poder adquisitivo, la precariedad, y los atropellos de que son objeto los trabajadores y trabajadoras en el primer plano de nuestra agenda, e imprescindible, en definitiva, romper la percepción de que nuestra política apenas tiene que ver con los problemas que padecen los trabajadores y trabajadoras.

Igual ha de suceder con las contradicciones entre nuestro sistema de producción y de consumo y el medio natural. No es solo el problema de calidad medioambiental; es cuestión de concebir el reencuentro con la naturaleza como un valor social imprescindible para transformar la sociedad y llegar a conseguir un desarrollo sostenible.

Izquierda Unida es una formación que aspira a aglutinar a buena parte de la pluralidad de la izquierda, que pretende tener una dimensión política, social y cultural y que intenta estableces nuevas formas de relación con la sociedad. Esos objetivos implican el deber de afrontar diversos retos:

1. Aglutinar a diversas tradiciones de pensamiento, culturas, modos de funcionamiento, etc.

2. Saber organizar la pluralidad y encontrar el papel adecuado para partidos, corrientes organizadas, etc. conjugando la autonomía de estos con la soberanía del proyecto compartido.

3. Adaptarse a los diferentes ritmos: debe ser capaz de tener suficiente dinamismo para dar respuesta en el día a día y hacer llegar su discurso a través de los diversos medios de comunicación (propios, ajenos y alternativos) y a la vez conciliarlo con fórmulas de debate y organización lo más democráticas y participativas posible.

4. Tener la suficiente permeabilidad para que la gente pueda acercarse y adquirir diversos grados de compromiso pero a la vez delimitar claramente los derechos de participación y mantener unos censos limpios y transparentes.

5. Acomodarse a las diferentes posibilidades de participación de la gente según sus tiempos de vida. Para ello, aunque no son una solución mágica, será interesante explotar al máximo las posibilidades de las nuevas tecnologías.

6. Compaginar el trabajo netamente político con la intervención en el plano social o cultural sin interferir en el trabajo de otros colectivos y estableciendo con ellos lazos y confianzas.

Todos ellos son retos planteados prácticamente desde la fundación de IU. Cada uno se ha ido resolviendo de unas u otras formas, mejor o peor según territorios o experiencias concretas, pero exigen un esfuerzo permanente de redefinición. Y más aún en un momento en el que aspiramos a converger con más gente.

Lo tendremos que ir concretando en marcha, pero sin dilación. No se trata en esta Asamblea de cerrar un modelo, pero sí de marcar metas. La fundamental no es otra que combinar en su justa medida rigor y apertura. Para conseguir el máximo de flexibilidad y de confianza, lo primero son reglas claras, conocidas y de obligado cumplimiento. A partir de ello podremos experimentar sin ataduras para construir una organización abierta, permeable, en la que apetezca participar y sea fácil hacerlo.

Estos son los retos que se marca Izquierda Unida para los próximos meses; sabemos que hemos lanzado más preguntas que respuestas, pero creemos que ese es el mejor punto de partida para un proceso como el que queremos comenzar.

Siempre queremos trasladar el resultado de nuestras asambleas al conjunto de la sociedad, pero ese deseo es si cabe más fuerte en esta ocasión. Izquierda Unida quiere lanzar claramente el mensaje de que ha captado los mensajes sobre la necesidad de cambio y que quiere afrontar el mismo con mucha más gente. Un millón de personas apostaron en las últimas elecciones por nuestro proyecto, en las condiciones más adversas, y sabemos que mucha más gente tiene la mirada puesta en nuestros pasos.

No solo queremos vuestro apoyo, queremos vuestra colaboración, vuestra implicación, dentro o fuera de IU, para ese anhelo común de otro mundo posible.

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2 respuestas a Propuesta de Documento Político alternativo para la IX Asamblea Federal de Izquierda Unida

  1. […] por mi parte presente como enmienda a la totalidad de los tres documentos, una “Propuesta de Documento Político alternativo para la IX Asamblea Federal de Izquierda Unida” basada en el Documento “Por la tangente”. La enmienda tuvo un voto a favor, dos en contra […]

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