Que la legislatura más triste de la democracia se cierre con el indulto del gobierno a un banquero condenado, no es que sea una broma: es un epitafio brutal a todo lo que representa una forma de gobierno personalista, sorda, ciega y muda de un presidente que ha hundido cualquier atisbo ideológico.
Esta entrada fue publicada el 28 noviembre 2011 a las 8:00 am y está archivada bajo las categorías --- Notas Breves, Iberia. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.